Anteriormente hemos tocado el tema de los alcoholímetros, pero la importancia de entender su función es esencial hoy en día. En este artículo explicamos más a fondo cómo es que funcionan algunos de los equipos con los que contamos.

¿Por qué al soplar en un alcoholímetro, se muestra el alcohol que hemos ingerido? El alcohol ingerido se absorbe por el intestino delgado y se distribuye por difusión a la sangre. Así llega también a los pulmones, donde un pequeño porcentaje pasa al aire espirado.

El químico británico William Henry determinó cuantitativamente esta difusión pasiva en una ley que lleva su nombre.

De esta forma, se puede deducir el contenido de alcohol en sangre a partir del contenido de etanol del aire espirado de lo hondo del pulmón.

Los Alcotest de Dräger miden el contenido de alcohol del aire espirado con dos sensores diferentes: el electroquímico y el óptico.


En el sensor electroquímico hay una membrana empapada en un electrólito que
tiene dos electrodos. Si el alcohol llega al sensor, entonces se oxida en la capa
del catalizador del electrodo de medición por efecto electroquímico. La corriente así generada es una medida para el contenido de alcohol de la muestra. Este método de medición culombimétrico otorga al sensor al mismo tiempo una elevada estabilidad de larga duración.

El sensor óptico utiliza la absorción específica de etanol a una longitud de onda de aproximadamente 9.500 nanómetros en la gama de infrarrojos. Exactamente esta luz pasa por una cámara que está cargada con un volumen exactamente determinado de aire espirado templado.

Un fotosensor mide cuánta de esta luz irradiada es absorbida. Esta es una medida para el contenido de alcohol de la muestra de aire, que podemos observar con el uso de los alcoholímetros.

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