Peligro por CO

La Comisión para la Seguridad de Productos de Consumo de los Estados Unidos de América advierte del peligro del monóxido de carbono (CO) por ser «un gas tóxico, incoloro e inodoro».

El CO puede producirse por la combustión incompleta de hidrocarburos.Pero también las calefacciones de gas, las estufas de leña o carbón y las parillas de fuego abierto generan monóxido de carbono.

Finalmente, el funcionamiento de los motores de combustión en espacios cerrados y el encendido de pipas de agua en edificios mal ventilados puede enriquecer el aire con cantidades críticas de CO.

Así actúa el CO

Si se llega a inhalar CO, este se une a la hemo globina en la sangre con una afinidad 300 veces superior al oxígeno. De esta forma, el suministro de oxígeno a las células que produce el cuerpo disminuye, en mayor o menor medida, según la concentración de CO y el tiempo de exposición.

Se consideran letales las concentraciones de 1.500 ppm (lo que equivale a un volumen del 0,15 por ciento en el aire ambiente) durante más de 60 minutos o de hasta 40.000 ppm durante una exposición de dos minutos.

La concentración aguda de CO en la sangre se puede medir con la oximetría de pulso de siete ondas. Esto afecta tanto a los pacientes como a las
fuerzas de intervención: en EE. UU., la norma NFPA 1584, en su versión de 2008, recomienda comprobar la saturación de CO si se han medido valores críticos en el aire ambiente o si los bomberos presentan ciertos síntomas.

De esta manera, se puede empezar con un tratamiento en el mismo lugar. La administración de oxígeno puro hasta la intubación o el tratamiento hiperbárico se consideran como las formas de terapia más importantes.
Los mareos y las náuseas, los dolores de cabeza, la falta de concentración y las arritmias cardíacas pueden ser síntomas de una intoxicación de CO.

 

Revista Drager 2012