Las obras de construcción de túneles son lugares extremos y su seguridad requiere soluciones complejas. Incluso el uso posterior de los sistemas subterráneos de tráfico e infraestructuras es exigente.

Por todo el mundo se están construyendo muchos nuevos túneles, porque el futuro de la infraestructura de transportes se encuentra bajo tierra: las vías rápidas para trenes de largo recorrido y las autovías necesitan túneles, y los sistemas de transporte eficientes no pueden seguir ampliándose en las grandes áreas urbanas sin vías subterráneas. Al transporte de personas en sí, se suman redes para datos, energía y agua, así como el alcantarillado.

Los túneles son las arterias vitales de las metrópolis creando redes cada vez más densas bajo el suelo: ya hay varios centenares de kilómetros de túneles nuevos en construcción o en fase de proyecto.

Pero los túneles de carretera y ferroviarios necesitan dimensiones cada vez mayores. No solo el número de túneles aumenta, también su longitud.

También los diámetros son cada vez mayores: el túnel Changjiang Under River, inaugurado en 2009 en Shanghái, consiste en dos tubos de más de 15 metros de diámetro cada uno.

Hay espacio suficiente para una autovía de tres carriles y una línea de metro por debajo. Con proyectos cada vez más ambiciosos, los requisitos de seguridad también crecen, durante la construcción y más tarde en servicio. Mejorar la seguridad en la construcción de túneles es una postura defendida también por In-Mo Lee, presidente de la Asociación Internacional de Túneles y Espacios Subterráneos (ITA) en el marco del Congreso Mundial de Túneles de 2011 en Helsinki.

Condiciones similares a una mina

El concepto de seguridad en la construcción y el servicio de túneles es complejo y difícil de definir. Esto se refleja en la infinidad de normas y disposiciones pertinentes. Para eso es importante contar con equipo especializado y la educación de expertos en la materia.

Debido a las condiciones extraordinarias en la obra y en el túnel terminado, reúnen aspectos de la seguridad laboral y la prevención de accidentes con la prevención de incendios, el aseguramiento de vías de emergencia y otros aspectos.

Particularmente en las fases de avance y construcción, hay bastantes similitudes con la minería de la que la ingeniería de túneles recibe siempre impulsos importantes.
El tramo excavado debe protegerse sobre todo contra factores geológicos como la presión de la roca o la filtración de agua.
Además, hay que proteger a los trabajadores contra los efectos de las explosiones, perforaciones, el tráfico y la construcción de la estructura portante, así como eventuales incendios y sus consecuencias. A esto hay que añadir los riesgos específicos de un lugar de difícil acceso bajo tierra que depende de la ventilación externa y la alimentación eléctrica.

En la era temprana de la construcción de túneles moderna el aspecto más crítico era el trabajo en condiciones hiperbáricas, puesto que si la descompresión no se hacia bien, los trabajadores podían sufrir el síndrome de Caisson, comparable al síndrome de los buzos.

FUENTE REVISTA DRAGER 2/2012