Hoy en día los puntos de alcoholemía se han vuelto de gran importancia para la seguridad de los conductores y para los gobiernos de muchos países contribuyendo a la seguridad vial de los ciudadanos.

Los primeros intentos datan del año 1927, y fueron una reacción a la creciente cifra de víctimas de tráfico que fallecieron como consecuencia de que el conductor estuviera bajo los efectos del alcohol. Fue solo en los últimos años de la década de 1940 cuando la investigación ganó una base más sólida.

El cálculo del contenido de alcohol en el aire espirado a la concentración de alcohol en sangre es un asunto delicado. El alcohol ingerido se absorbe por el intestino delgado y se distribuye por difusión a la sangre. Así llega también a los pulmones, donde un pequeño porcentaje pasa al aire espirado.

El químico británico William Henry determinó cuantitativamente esta difusión pasiva en una ley que lleva su nombre. De esta forma, se puede deducir el contenido de alcohol en sangre a partir del contenido de etanol del aire espirado de lo hondo del pulmón. Los Alcotest de Dräger (contamos con una gran variedad de ellos) miden el contenido de alcohol del aire espirado con dos sensores diferentes: el electroquímico y el óptico.

En el sensor electroquímico hay una membrana empapada en un electrólito que tiene dos electrodos. Si el alcohol llega al sensor, entonces se oxida en la capa del catalizador del electrodo de medición por efecto electroquímico. La corriente así generada es una medida para el contenido de alcohol de la muestra. Este método de medición culombimétrico otorga al sensor al mismo tiempo una elevada estabilidad de larga duración.

El sensor óptico utiliza la absorción específica de etanol a una longitud de onda de aproximadamente 9.500 nanómetros en la gama de infrarrojos. Exactamente esta luz pasa por una cámara que está cargada con un volumen exactamente determinado de aire espirado templado.

Un fotosensor mide cuánta de esta luz irradiada es tragada (absorbida). Esta es una medida para el contenido de alcohol de la muestra de aire.

El alcohol ingerido se absorbe por el intestino delgado y se distribuye por difusión a la sangre. Así llega también a los pulmones, donde un pequeño porcentaje pasa al aire espirado.

El químico británico William Henry determinó cuantitativamente esta difusión pasiva en una ley que lleva su nombre.

De esta forma, se puede deducir el contenido de alcohol en sangre a partir del contenido de etanol del aire espirado de lo hondo del pulmón. Los Alcotest de Dräger miden el contenido de alcohol del aire espirado con dos sensores diferentes: el electroquímico y el óptico.

En el sensor electroquímico hay una membrana empapada en un electrólito que tiene dos electrodos. Si el alcohol llega al sensor, entonces se oxida en la capa del catalizador del electrodo de medición por efecto electroquímico. La corriente así generada es una medida para el contenido de alcohol de la muestra. Este método de medición culombimétrico otorga al sensor al mismo tiempo una elevada estabilidad de larga duración.

El sensor óptico utiliza la absorción específica de etanol a una longitud de onda de aproximadamente 9.500 nanómetros en la gama de infrarrojos. Exactamente esta luz pasa por una cámara que está cargada con un volumen exactamente determinado de aire espirado templado.

Un fotosensor mide cuánta de esta luz irradiada es tragada (absorbida). Esta es una medida para el contenido de alcohol de la muestra de aire.

FUENTE REVISTA DRAGER 2/2012